Con el paso de los años, la falta de calcio en la estructura ósea y el debilitamiento de los músculos hace que un golpe insignificante pueda tener resultados mucho más graves en los adultos que en los más jóvenes. Además, puede provocar otros efectos negativos, como cambios en el carácter, que se traducen en una personalidad más dependiente del individuo.

Personas dependientes a causa de sus lesiones

A continuación, te ofrecemos las lesiones más habituales que se producen y los síntomas de las mismas, además de algunos consejos sobre cómo prevenirlas.

Causas principales de las lesiones 

Las caídas son una de las principales causas que provocan grandes lesiones en las personas de la tercera edad. De manera habitual, no existe una única razón por la que se pueda producir estas situaciones, sino que suelen ser consecuencia de un conjunto de factores. Existen dos tipos de causas.

Aquellas relacionadas directamente con el paciente

El estado físico del individuo va empeorando con el tiempo y con las enfermedades que pueden ir apareciendo. Es muy importante porque una mala condición física supone un incremento del riesgo de caídas, y debilita la capacidad de respuesta ante estas situaciones.

Son todas aquellas relacionadas con problemas en el equilibrio, la pérdida de movilidad, alteración en la visión o auditiva, problemas cardiovasculares y musculares, falta de sensibilidad (sobre todo en los pies), deterioro de las capacidades cognitivas, así como el uso de ciertos medicamentos.

Lesiones en los huesos

Las que están relacionadas con el entorno

En ocasiones, no se percibe un cierto riesgo en el ambiente y esto puede provocar que no se reaccione de la manera correcta una vez que se ha percatado de ese hecho.

En estos riesgos se incluye una iluminación incorrecta, alfombras que no estén sujetas adecuadamente, suelos que fomenten los resbalones, cables y objetos que se puedan encontrar por el suelo, aceras y bordillos en mal estado de la calle, etc.

 Fracturas más comunes 

De cadera

Generalmente suelen provocarse por una caída de pie, aunque también puede desarrollarse de manera espontánea.

Puede producir grandes problemas en los adultos, ya que se suele ver perjudicado gravemente el fémur y de esta forma, se va perdiendo movilidad con el tiempo, produciendo grandes dolores. En este tipo de fracturas se requiere normalmente de hospitalización en centros geriátricos e incluso en algunos casos, de cirugía.

De columna

Sucede cuando existen traumatismos en los huesos, ya sea por una caída o por los efectos secundarios de ciertas enfermedades como el cáncer o la osteoporosis.

El principal síntoma que se produce es el dolor intenso de la cintura hasta el cuello. Es recomendable hacerse una radiografía para identificar el problema en cuestión y la gravedad de esta. Una forma de aliviar el dolor de cuello es con una almohada que se adapte a las cervicales, para dar una sensación de confort y relajación. De esta forma podremos disminuir la intensidad de los síntomas sufridos.

En las extremidades superiores

Una de las más comunes son las fracturas humerales ocasionadas directamente por traumatismos o por caídas. También suelen producirse en el radio o el cúbito.

Los efectos son dolores importantes, deformación, tumefacción del hombro e hinchazón y pérdida de movilidad en dicha parte del cuerpo.

La forma de tratarlo será diferente según el desplazamiento y la lesión analizada a partir de radiografías. Si el daño es grave, puede ocasionar una estancia duradera en una cama geriátrica o articulada, por lo que es muy importante elegir muy bien el colchón que utilizaremos durante el periodo de recuperación.

¿Cómo prevenir las lesiones?

Personas mayores con riesgo de lesión

  • Consultar al médico cuando se presente cualquier tipo de dolor repetido en la estructura ósea.
  • Utilizar zapatos correctos y poner especial atención al andar por escalones o pisos.
  • Ir periódicamente al oculista para que pueda revisarte la visión y si usas gafas, utilizar las correctas y recomendadas.
  • Calentar previamente si va a realizar cualquier tipo de ejercicio físico.
  • Mantener una dieta equilibrada.
  • Buena iluminación.
  • Prestar especial atención a los suelos.
  • Eliminar aquellos elementos que puedan dificultar la marcha.
  • Usar dispositivos que faciliten el movimiento de la persona si presenta algún tipo de problema a la hora de desplazarse (camas ortopédicas, sillas de rueda, arneses…etc.).

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